La idea de la “Ley de Atracción” ha sido usada ampliamente por escritores “New Age” desde principios del siglo 20, uno de los primeros autores en mencionarla fue William Walker Atkinson en 1906 con su libro “La Ley de Atracción en el mundo del pensamiento” en donde afirmaba que su recuperación de varios problemas físicos, psicológicos y financieros se debían al poder de “creer”. Otro conocido autor fue Napoleon Hill en 1928 con su libro “La Ley del Exito en 16 lecciones” y luego en su best-seller “Piense y hagase rico” en donde menciona un “secreto” para el éxito, y los dos primeros pasos para ser exitoso son deseo y fe.

Para mediados de los años 50 varios autores hablaban de la idea bajo distintas denominaciones como “pensamiento positivo”, “ciencia mental”, “nuevo pensamiento”, “metafísica práctica”, “cristianismo pragmático”, “ciencia de la religión” y “ciencia de lo divino”. Y luego en 2006 apareció la película “El Secreto” producida por Rhonda Byrne basada explícitamente en la “Ley de Atracción”, que luego se convirtió en libro ganando masiva atención gracias a celebridades como Oprah Winfrey y Larry King y programas como “Saturday Night Live”.

Desde entonces se ha popularizado la noción de que uno atrae lo que piensa y desea a su vida, los pensamientos positivos atraen experiencias positivas y viceversa, los pensamientos negativos atraen experiencias negativas; lo semejante atrae lo semejante.

La definición que brinda “El Secreto” es que los sentimientos y pensamientos pueden atraer eventos a nuestras vidas gracias a que el universo los manifiesta y quien no atrae lo que desea es porque no lo esta intentando lo suficiente. Uno de los lemas de la película es “Los pensamientos se convierten en cosas”.

Pero existen varias razones que complicarían la noción de que uno puede alternar el mundo con solo pensarlo.

1) No todo lo que deseamos se cumple. Esto es algo que todos hemos experimentado en nuestras vidas, no obtener lo que deseamos, no importa cuan intensamente lo hagamos. Y la situación se puede extrapolar a problemas como el hambre, la pobreza o la inseguridad; en donde niños que desean comer no pueden hacerlo con solo desearlo, y ¿Que deseo puede ser mas poderoso que el del hambre? ¿Acaso no es suficiente la intensidad con la que desea el niño con hambre para que el universo le brinde sustento alimenticio?

2) El problema de desear lo contrario a otra persona. ¿Como se manifestaría el universo si dos personas desearan con la misma intensidad un puesto de trabajo? ¿Que pasaría si muchas personas tienen pensamientos negativos sobre una persona y esta persona tiene pensamientos positivos sobre si mismo? ¿O si por el contrario una persona tiene pensamientos negativos sobre si mismo pero muchas personas tienen pensamientos positivos sobre el? Claramente el universo se encontraría en problemas a la hora de decidir que deseo manifestar y a menos de que sea un ente moral que pueda juzgar éticamente las intenciones de las personas, estaríamos a la merced del deseo mas intenso o de la mayoría.

3) Problema con la Libertad. Muchas veces lo que deseamos esta supeditado al uso de la libertad de otra persona, por ejemplo desear que alguien se sienta atraído por nosotros o nos de ese trabajo que tanto deseamos. Pero si la “Ley de Atracción” funciona como afirman sus seguidores esto haría que tengamos un problema esencial con la libertad individual de cada uno, ya que si otra persona deseara intensamente que nosotros hagamos algo que no queremos el “universo” debería concedérselo; y viviríamos en un mundo donde posiblemente no estaríamos eligiendo las cosas libremente sino por imposición del “universo”.

4) Nos vuelve responsables de las cosas malas que nos pasan. Así como seriamos responsables de atraer lo bueno también seriamos responsables de atraer lo malo. Y en cierto sentido es positivo creerse responsable por las cosas buenas y malas que nos pasan pero en otro puede resultar negativo, ya que podríamos sentirnos excesivamente culpables por las cosas malas que pasan a nuestro alrededor. Por ejemplo si nosotros o algún familiar se enferma o tiene un accidente. Cuando claramente sabemos que muchas enfermedades exceden nuestra intensión como también muchos accidentes.

5) Falta de evidencia. No solo no hay pruebas de que la intención haga que el universo se manifieste a nuestra voluntad sino que los físicos niegan que los pensamientos puedan afectar algo afuera de nuestra cabeza (mas allá de partículas) y también creen que se tergiversa lo que conocemos sobre las ondas cerebrales. La evidencia de la “Ley de Atracción” es anecdotal y generalmente puede ser explicada de otra manera.

6) No es una ley. La “Ley de Atracción” no es una ley y el solo uso de la palabra “ley” hace que sea sospechosa su verdad, ya que no posee el estado epistemológico de una ley como por ejemplo la ley de la atracción de las masas de Newton; la cual todos podemos comprobar empíricamente.

La “Ley de Atracción” y “El Secreto” son una reversión moderna de la creencia religiosa sobre un dios providente que nos brindará lo que le pedimos, en donde se cambia la noción de dios por la de “universo”. En la película puede verse claramente a un genio personificando al universo dispuesto a concedernos todos nuestros deseos. Este es uno de los misticismos del siglo 21. Pero esto no hace que “pensar positivamente” no sea positivo, claramente creer en uno mismo y visualizar lo que deseamos es una ventaja al momento de enfrentar el mundo; pero no por las razones que propone la “Ley de Atracción”.

No es que la mente pueda afectar al mundo físico sino que la mente es nuestro mundo, define como percibimos el mundo externo y nos da las herramientas (naturales) para cambiarlo. Es en este sentido en el que “creer positivamente” es positivo, porque modifica de diversas maneras como interpretamos, interactuamos y definimos la realidad.

Ejemplos de esto son:

1) Efecto Placebo. Nuestra mente tiene la capacidad de hacer reaccionar al cuerpo de la misma manera que lo haría una intervención medica (remedio u operación). Esto demuestra el amplio poder de nuestra mente a la hora de definir nuestra realidad mental y física, y como la fe (tomada en sentido amplio y no religioso) a través de procesos fisiológicos puede curarnos y cambiar la realidad física de nuestro cuerpo.

2) Pensar positivamente no genera stress. No solo “pensar positivamente” puede ayudarnos a curarnos sino que también evita que tengamos stress lo cual mejora las condiciones generales de nuestro organismo para enfrentar situaciones difíciles. Varios estudios confirmarían que “pensar positivamente” y ser feliz ayuda a estar más sano y nos cura más rápido; y viceversa estar triste y pensar negativamente ayudaría a causarnos enfermedades.

3) Visualizaciones. Las visualizaciones mentales de situaciones nos ayudan a que nuestro cerebro se vaya preparando para cuando tenga que enfrentar la situación real. Por ejemplo un deportista que visualiza como mejorar su juego está “aceitando” sus conexiones neuronales para reaccionar mejor cuando tenga que ejecutarlo; es por eso mismo que es tan importante la práctica. Entonces si visualizamos constantemente una situación estamos preparando a nuestra mente para desenvolvernos de la mejor manera posible.

4) Profecía autocumplida. Es aquella en donde uno se encarga de cumplir la profecía que cree. Un ejemplo claro de esto son los protestantes y su creencia en la predestinación, la cual afirma que su destino esta fijado por Dios y que a quien le va mejor en la vida es porque está en la gracia de Dios. Pero está creencia lo que genera es que las personas intenten mejorar en sus vidas para que el resto vea que están en la gracia de Dios. Pasa lo inverso en los países católicos donde predomina la idea de que la pobreza es algo “bueno” e inconscientemente (y al contrario de los protestantes) tienen la creencia de que las personas pobres están bajo la gracia de Dios, fomentando indirectamente la pobreza. Esto demostraría la capacidad que tenemos para cumplir lo que creemos.

5) Creer nos da seguridad. Tener fe en el futuro nos da seguridad en el presente, y esta seguridad no solo nos hace que nos desempeñemos mejor sino que también les genera seguridad a las personas que nos rodean; mejorando nuestras posibilidades de éxito.

6) Vemos el mundo a través de nuestro filtro emocional. Como diría Wittgeinstein: “Un hombre deprimido vive en un mundo depresivo” haciendo referencia a que la diferencia entre un hombre feliz y un triste es su perspectiva, o sea no los sucesos que le ocurren sino como los interpreta. Lo que Stephen R. Covey en su libro “Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas “ categorizó como personas proactivas (quienes interpretan su realidad) y personas reactivas (quienes reaccionan a su realidad).

Entonces como conclusión podemos decir que “pensar positivamente” es beneficioso y muchas veces nos ayuda a lograr lo que queremos pero no por pedírselo al universo (o dios) ni porque se nos entregue, sino por mecanismos naturales como los mencionados. Pensar positivamente nos ayuda a conseguir lo que deseamos y a la vez define como lo interpretamos.